viernes, 20 de diciembre de 2013

21 de diciembre (o feliz cumpleaños)

Una hora, cuatro minutos

Quiero sentarme en la ventana,
en todas las ventanas de las casas con luces prendidas
Acariciarme las piernas y no la pantalla tibia del celular.
Tomo del vino que abrí con un cuchillo sin miedo a herirme. Porque estaba sola, como ahora. Sola no tengo miedo, no hay empatía. No hay quien me mire sangrar y no sepa qué hacer.
Yo sé qué hacer con mi sangre, con mis ganas insaciables de fumar, con el color bordo de mis labios que no me avergüenza.
Es cuando estoy sola que me entiendo. O cuando tomo vino. Me dijeron que las dos opciones son perjudiciales.

Pero hoy es mi cumpleaños, puedo ser todo lo perjudicial que se me antoje. Así como se me antojó beber y leer mientras esperaba algún que otro saludo.  También esperaba saludos que no van a llegar, como esperé que el libro no terminara pero terminó.
No esperé 22 años. Jamás.

Tengo casa nueva y muchos deseos de que me vaya bien en la “nueva etapa”. No termino de entender qué es esa nueva etapa. Cuándo empezó, de qué se trata, qué papel interpreto o cuando va a terminar.
¿Los 22 también son una nueva etapa?
Son muchas cosas las que tengo que asimilar, según ustedes. Por mi parte, estando sola, sigue siendo todo tan igual: el vino, el libro, la espera tibia y yo, queriendo entender, queriendo desligarme, mostrarme paciente, casi desinteresada. La misma etapa desde que nací. La misma persona con más palabras, menos palabras. Quizás más ganas de plasmarme, de tocarme las piernas y no tocar la espera incansable que cumple ya no sé cuántos años en cuántas casas, ventanas, luces prendidas, vinos abiertos, saludos y deseos mandados a una hora, veintiún minutos de la nueva etapa, o la misma etapa que ya era nueva.


A mí.
Me encandila tener los ojos cerrados. Recordar lo que tuve no tuve en brazos labios dentro de nubes humos tan lejos. Tan lejos. La espera siempre me posiciona tan lejos. Me hace pensar, realmente creer, que son pocos los años. 

martes, 10 de diciembre de 2013

Sobre los conejos

Hoy soñé que un conejo parlante me decía:

"El hombre puede mirar hacia un horizonte que no conoce y acercarse a conquistarlo. Pero cuando no puede verlo, cierra los ojos."

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Me pregunto
cómo puede la gente
barrer la tierra
Qué fin hay
en despejar la base
en limpiar lo primero

Lo primero (que recuerdo)
es una porción de vos
una piel estirada
hasta los bordes del jardín
donde te recuerdo
No hay necesidad
de depilarte de mí:

Pelos y una tetilla
Eso sos, a veces 

domingo, 24 de noviembre de 2013



don't let them fix your head
don't let them fix your head
don't let them fix your head
don't let them fix your head

don't let them fix your head
don't let them fix your head
don't let them fix your head
don't let them fix your head
don't let them fix your head
don't let them fix your head
don't let them fix your head




don't let them fix your head
don't let them fix your head

 don't let them fix your head
don't let them fix your head
don't let them fix your head
don't let them fix your head
don't let them fix your head
don't let them fix your head
don't let them fix your head






don't let them fix your head
don't let them fix your head
don't let them fix your head
don't let them fix your head
don't let them fix your head
don't let them fix your head
don't let them fix your head
don't let them fix your head
don't let them fix your head



don't let them fix your head
don't let them fix your head
don't let them fix your head

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Seguís esperando que pase algo
cuando ese algo sos vos
Vos que pasas siendo vida sobre vos

domingo, 17 de noviembre de 2013

No tengo árboles en la memoria. Tengo el hueco.
Árbol viejo con un hueco en la barriga. Caracoles lo circundan. Estaba (está) en el fondo del patio. Al lado de donde una noche imaginé ver un duende cuando alguien me contaba una historia de terror.
En el hueco, a mis 9 años, encontré mi diario. Mi primer amor lo metió ahí. Lo rescató mi padre. Nunca pude sacarle las marcas de los caracoles.
Me acuerdo de ese diario. No lo tengo. En la tapa había dos nenitos. Pelo rosa y pelo azul arriba de un arcoiris. Eso es, ahora que lo pienso, lo que busco todos los días. Pero no.Sólo tengo el hueco.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Sobre despertar

Nacen los jazmines y yo con ellos.
El año y su comienzo es algo personal, amigos. Es decisión íntima de cada uno.
Ahora, con los pies en el piso y los ojos sobre las sabanas alborotadas, tengo ganas.

Son los jazmines. No hay con que reemplazarlos.

domingo, 27 de octubre de 2013

Sobre los ojos

Los ojos verde/amarillo siguen siendo sinónimo de cataclismo.


¿Y qué iba a hacer? Sólo pude reconocer/te
Me reí de vos y de mí, ¿sabes?. Me reía de lo absurdo que resultaban esos tres metros que nos separaban. Casi casi median lo mismo que ocho océanos, o que dos años.
Metros que me separaban de:
A- matarte
B- llorarte
C- revivirte/me con palabras

La risa es terapia, dicen. Me reí y deje mi cuerpo en vibración constante por horas, horas o días. No se si fue ayer o ya había pasado. En un sueño, tal vez. Vos volvías (o ya estabas y yo venía). Estabas como te dejé. Hablando para atrás, con la boca escondida en la remera. Rozandote cual gato sobre mi pecho. Me pedías que te cuidara y yo no podía. No podía creer que eras el mismo. Ese mismo de ayer, ojitos.




Uf





jueves, 17 de octubre de 2013



Nunca pude ser mucho de eso
porque siempre fui mucho de esto 


Sobre las costumbres

Todas las noches realizo el recorrido. Varía el orden, pero siempre son los mismos. Primero él, después ella, después el otro, el otro otro, Ella.
Estúpidos fantasmas.
Y no hacen nada, no hacen nada que yo pueda ver. La misma foto, el mismo comentario.
Permanecen ahí, en una pantalla literal y metafórica.
A veces los sueño a todos juntos. Alrededor mio, contra la pared, en un rincón oscuro.
Como todo fantasma, sólo están. Yo los dejo estar.

Toda mi gente conmigo. Como la canción de radiohead: todos en un barquito. Hacia la nada. Hacia la terapia. Hacia alguien nuevo que no...

lunes, 14 de octubre de 2013

Sobre la nena

Siempre quise decirle a alguien "nena".Pronunciarlo como los gatos se llaman entre ellos. NEEENAAAA. "Te quiero, nena" "Que lindo tu vestido, nena" "Tomemos el té, nena. Tomemos el té y durmamos hasta el martes"
Y mientras lo digo, mientras lo escribo, me suena a palabra que no es mía. Yo no nací con esa palabra en la bolsa. Ni nací con una nena al lado. La busco, señor (¡¿señor?!) pero no está.
Cuando tenia 13 años escuchaba esa canción de Pink Floyd. Me imaginaba a una mujer sentada. No la llamaba el enamorado. No la llamaba su nena. O era ella la nena y el otro era un imbécil que no se había dado cuenta.
En mi vida, como en la vida de muchos (me imagino) escasean las nenas. Quizás porque nena no es la palabra de nadie. Si a mi me llamas diciendo "perro" no se si voy a ir. No es mi palabra, yo tener un nombre.
La nena es como la botella. La botella que agarro y tiro al aire para atraparla. Si, la agarré 5 veces. ¡Pero la sexta! Basta una vez y la nena esta en el piso hecha pedazos. O se te enoja y a la mierda la nena.
Bueno bueno, la nena. Un lunes feriado a las 2 de la mañana le diría: te espero, nena.

Nena en elefante
dentro de un collar
¿De qué te reís?
Cada vez que me voy
resuena tu carcajada
como el ronroneo
de tus gatos nunca tuyos
Sé que te estas riendo ahora
y pensas: me va a escribir
me va a hablar

Y acá te hablo
allá te hablo
en el ronroneo te hablo
"Mi nena favorita"
Te reventaría saber
que te digo nena
y que cuando dije vestido
era ese tuyo azul
que es como tu cuerpo
de apretado
de cerrado
de todosmenosmío
Un azul muy lindo, nena

Sobre la chica hipster

Con el pelo abierto
ella es abanico en la sábana

Las piernitas de reverso pálido
en forma de flecha hacia
la ventana de árboles
no corren de la lluvia

¿Tendrá papeles rosa
en la pieza?
Papeles de nena que hablan
sobre cosas de nenas:

petits dinosaures

escribe con la boquita
de costado
mientras imagina
que acaricia a un gatito

lunes, 30 de septiembre de 2013

Sobre los cobardes

Me acuerdo de un momento importante que compartí con vos. O que compartí sola porque nunca te lo conté. Claro que vos estabas ahí, pero me parece que no te diste cuenta. Te lo tendría que haber preguntado en alguna de esas no tantas charlas que tuvimos nunca cara a cara.
Bueno, estábamos en un lugar que hoy en día recuerdo como ruinas. ¿Había escombros realmente o quiero recordarlo así? Bueno, escombros al rededor. Vos estabas al lado mio, entre escombros. Y no se, no se. El momento es que nuestras piernas se rozaron.
Meses, muchos meses después le conté esto a alguien que acababa de decir:
" ... ahí lo supe. Íbamos en el auto, ella adelante y yo atrás. Puso la mano en el asiento, la mano mirando hacia mi. Y yo la agarré. Electricidad."
No, esa vez hace muchos meses no conté mejor la historia. Hoy la cuento mal, sin ganas, pero esperando algo. Tal vez intentando ya no entender, si no hacerte entender.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Sobre el tren

Ey ey ey , paren. Frenemos, bajemos, volvamos. Me olvidé de entender algo allá por la infancia.
Che, que paren dije. ¿Por favor? No nos estamos entendiendo.
No freeeeeeenaaaaan (con tono grave) no freeeennnaaaaaaaan (con todo agudo). Entonces decimos, no, digo (porque los demas parecen divertirse en el tren) que ya fue, ni paren. ¿Saben que? Ni frenen. Al cabo que ni queria, al cabo que no importaba entender.
Al final se trataba de la diversion, pero no de entender.
Se trataba del goce, pero no de entender.
Hasta quizas se trataba del amor (o la compañia, porque el amor es algo que no se sabe y complica el texto), pero no de entender.

martes, 10 de septiembre de 2013

Sobre la luz

Se cortó la luz. De la nada, sin aviso. Fue rápido pero llegué a ver el desvanecimiento. Atiné a decir "que miedo" en voz alta. Ahora pienso que fue costumbre, no miedo. Esperé un poco, muy poco. Me llevé las manos a la cara y me levanté de la silla. Tenia el celular a mano, pero sin batería. Debía acercarme a la cocina, al recoveco donde dejamos la luz de emergencia que no se había prendido. Estaba a unos... seis o siete metros. Tan oscura toda la casa. No se me acostumbraban los ojos, pero tenia que caminar. Sabia que en el medio no había nada. Ninguna silla o mesa estorbando. Camino recto hasta el recoveco. Y a los dos pasos fui realmente consciente del vacío. ¿Con que solemos llenar el vacío? Yo lo llene con ese cuerpo que aprovechaba el momento para aparecer. Un cuerpo del cual solo iba a percibir la mano. La mano llena de polvo, de telarañas. Una mano que me agarraba la mano. Sin piel. Dura. Seca. Una mano que me agarró y me quiso llevar a ver el resto. El resto del cuerpo sin piel, encorvado. Un cuerpo que jadeaba porque lo encontrara. ¡Y lo encontré! Si que lo encontré. Pero lo perdí tan rápido. La luz lo arrasó con su convulsivo baile de prende y apaga.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Los ignorantes

Veo la imagen en movimiento
la nuestra, la de nosotros
Caminamos hacia adelante
aunque ¿quién sabe?
Pero sí caminamos sin saber
que uno de nosotros
nos esta haciendo inmortales
Por siempre
Una imagen de nosotros
por siempre caminando
hacia adelante
sin saber

De acá a muchos años
o ni siquiera
de acá a muchos meses
¡No!
Ahora, ahora mismo
no importan los problemas
de ese día
o las historias
o como se veían nuestras caras
porque estamos de espaldas
Hacia adelante
Todos juntos
Alejándonos de algo
saliendonos de otra foto
que no fue ni será

La imagen pasó desapercibida
por el movimiento
Una foto así no sirve
no esta quieta
No estábamos para la foto
la foto estaba para nosotros
para vernos y decirnos adiós
mientras seguimos sin saber

Y no solo no sabemos de la foto
si no que tampoco sabemos
si por ahí es para adelante
o si para adelante esta bien
Ni sabíamos que estábamos
porque no había foto
Pero
(y que maravilloso)
seguimos

Lejanía

Como agarrada de un hilo que cae o que sube (no sabemos). Nadie maneja el hilo, por eso nos agarramos mas fuerte.
Y, muy típico de estos momentos, me miro los pies en armonía de colores con el mar. Mis pies que en ese único mirar son mis pies porque los miro realmente. Subimos. Parece que nos rescatan de algo ¿no?
Los pies se alejan porque dejan de ser míos. Ahora es el mar, o el agua en cantidad (¿cómo sabemos que eso es mar y esto no?) lo que es mio. Mio porque lo dejo. Porque siento que me despido de él. Algo me aleja.
Las partes narradas en plural desaparecen.
Miro el cielo, que ahora es lo mio. Me preparo para ser, si no es que ya soy, parte de aquello que me rescata.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Sobre aquel que me ocupa las palabras

Tengo que/Tengo que ver su nombre
escrito en algún lado
Decirlo muchas veces
Que me quede/que me entre
El nombre, lo conozco
El nombre que no cobra imagen
Aunque si
La imagen que vi dos veces
tres veces, si contamos esa
cuando aun no sabia su nombre
Pero ahora ES
imagen y palabra
sensibilidad y concepto

Es real
es concreto
Respira, se que respira
Esta respirando ahora
rodeado de cosas
que no conozco
ni nombro/ni se
pero estan

domingo, 18 de agosto de 2013

Sobre lo que se imagina

Lo que se hacia era en vano, le dije. No existían esas promesas más allá del habla. Era lógico, todos lo sabían.
Por un momento quiso, o creí que quería, preguntar si estábamos hablando de la caducidad de las palabras. Pero no lo preguntó porque ya tenia su respuesta. No hablábamos de las palabras, si no de aquello que permanece sin nacer. De todos esos días en los cuales depositamos la esperanza de vivir. No de vivir como quien dice VIVIR. Si no de esos días en los cuales nos levantamos a la hora que decíamos que íbamos a levantarnos, desayunábamos, leíamos un poco.
Y ese es el problema de los que no piden demasiado. En el afán de satisfacerse se encuentran saboteando hasta el desayuno. De tan simple, igualmente tan complicado.
Yo podía vivir así, pero no quería. Ni siquiera estaba del todo segura... ¿Algo tan simple? ¿Eso es todo?
Algo mas, tenia que existir algo mas.
Entonces nos dimos cuenta. Mas allá de las palabras y las acciones no nacidas, estaba el deseo de que nazcan. De que nazca todo de una buena vez. Pero, sobretodo, de que la conversación sea entre dos y no entre los muchos de uno mismo.

jueves, 8 de agosto de 2013

Sobre la culpa

Todo lo que tengo lo llevo conmigo 

"La verdad pura y dura es que el abogado Paul Gast robó la sopa de la escudilla de su mujer, Heidrun Gast, hasta que ella no volvió a levantarse y murió porque no pudo hacer otra cosa, al igual que le robó su sopa porque su hambre no podía hacer otra cosa, al igual que se puso su abrigo de cuello redondo y los bolsillos raídos de piel de conejo y no tuvo la culpa de que ella hubiera muerto, al igual que ella no tuvo la culpa de no levantarse más, al igual que después nuestra cantante Loni Mich llevó el abrigo y no tuvo la culpa de que la muerte de la mujer del abogado hubiera dejado libre un abrigo, al igual que el abogado no tuvo la culpa de haber quedado libre por la muerte de su mujer, al igual que no tuvo la culpa de querer sustituirla por Loni Mich, ni ésta tuvo tampoco la culpa de desear a un hombre detrás de la manta o un abrigo, o de que ambas cosas fueran inseparables, así como el invierno no tuvo la culpa de ser gélido, ni el abrigo tuvo la culpa de abrigar mucho, ni los días tuvieron la culpa de ser una concatenación de causas y efectos, ni las causas y efectos tuvieron la culpa de ser la verdad pura y dura a pesar de que se trataba de un abrigo.
Así eran las cosas: como nadie tuvo la culpa, nadie pudo evitarlo." (pag.207)

lunes, 5 de agosto de 2013

Sobre cuánto lo odio

Lo que no sirve:
tus lunares que se posan
en la ventana

que se posan
en mi nariz

que se inmiscuyen
entre otras pieles
que no debo
desgarrar

martes, 30 de julio de 2013

Sobre los ninjas





Esta es otra de esas películas que te muestran el amor en escenas cortas, tipo flashback.
Todo es color naranja y las personas ríen y se abrazan y se ríen porque se abrazan mientras las están filmando.
Quizás por ver tantas de estas películas es que a mi me quedo la idea de que el amor es una escena. En mi caso, es una escena particular en la cual un alguien "X" y yo vamos a un lugar (que no se si existe) y juntamos manzanas.
Si, muy infantil, lo se.
Lo curioso es : qué pasa después?
¿Pasa algo? ¿Nos vestimos de ninjas y salimos a tirarle manzanas a la gente?
No creo, porque a mi mucho no me entusiasma la idea de disfrazarme de ninja.

lunes, 29 de julio de 2013

Sobre como la necesidad que nos excede caduca pronto

http://www.youtube.com/watch?v=XaSVkb_XLt4





Quiero de vuelta
las palabras que te dije
y las horas

Sobre las papas



Tengo cierta tendencia a vincular imágenes y personas.
Caricaturas con personas. Y las palabras que no dice el otro siempre las digo yo.
Las digo para mis adentros, para mi saber. El otro no se entera.
Entonces, con el tiempo, tengo muchas palabras que ya no son de nadie.
Y algo hay que hacer con eso. Imaginate vivir con un saco de palabras en la boca.
O la boca como saco, y las palabras como papas.  Y cuando caminas, se te caen las papas al piso. ¿Y para que? ¿Para que las voy a levantar? ¿Dónde las voy a meter?
Que se queden ahí, que otro las agarre y no entienda. O no sienta lo mismo que yo. O que, en realidad, sienta exactamente lo mismo y las deje en el piso.

Años mas tarde caminas por una calle y te preguntas porque tenes los zapatos llenos de papas.
Creo que todos vamos dejando papas en el piso, con un propósito que no conocemos, o que no existe.
Es como la gracia.
Son papas porque son palabras, y si no se dicen se caen y ya nadie las agarra.

Esto me paso ayer.
Venia masticando papas, masticando papas.
Pero mi saco no se la banca tanto como antes. No tengo mas espacios en el cuerpo, ni tampoco tengo ganas.
Entonces digo y digo pero no estaba diciendo, estaba tirando.
Y de la nada, el decir se convirtió en un juego de encestarle al saco del otro.
Lo que pasa es que el otro también tiene la boca llena, tampoco tiene mas espacios.
Y yo le tiraba papas, y se caían papas, mías suyas.
¿Las papas de cuántos estarán en juego cuando hablamos?
Me imagino que serán muchas, seremos muchos. Y ninguno tiene mas espacios.



(El propósito de la imagen me lo reservo. A veces guardarse las papas es una necesidad que nos excede)

La gracia del nuevo blog


No pasan cosas realmente emocionantes, o nuevas.
Seguro a todos nos pasan las mismas cosas.
Es como con la literatura.
La gracia era... la gracia estaba en algún punto que ya perdí de vista.
Pero que estaba, estaba.
Quizás algún día la encuentre de nuevo y vuelva a esta entrada para decir:
CHICOS CHICOS, LA GRACIA ERA...

Eso es muy de película, cuando alguien muere y no nos dice dónde estaba enterrado el tesoro.
La gracia es como esas películas.

¿La gracia era el silencio?
¿La incertidumbre?
O tal vez la gracia solo era.
Eso, era la gracia y no necesitaba mas palabras.