domingo, 8 de septiembre de 2013

Lejanía

Como agarrada de un hilo que cae o que sube (no sabemos). Nadie maneja el hilo, por eso nos agarramos mas fuerte.
Y, muy típico de estos momentos, me miro los pies en armonía de colores con el mar. Mis pies que en ese único mirar son mis pies porque los miro realmente. Subimos. Parece que nos rescatan de algo ¿no?
Los pies se alejan porque dejan de ser míos. Ahora es el mar, o el agua en cantidad (¿cómo sabemos que eso es mar y esto no?) lo que es mio. Mio porque lo dejo. Porque siento que me despido de él. Algo me aleja.
Las partes narradas en plural desaparecen.
Miro el cielo, que ahora es lo mio. Me preparo para ser, si no es que ya soy, parte de aquello que me rescata.

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