Los ojos verde/amarillo siguen siendo sinónimo de cataclismo.
¿Y qué iba a hacer? Sólo pude reconocer/te
Me reí de vos y de mí, ¿sabes?. Me reía de lo absurdo que resultaban esos tres metros que nos separaban. Casi casi median lo mismo que ocho océanos, o que dos años.
Metros que me separaban de:
A- matarte
B- llorarte
C- revivirte/me con palabras
La risa es terapia, dicen. Me reí y deje mi cuerpo en vibración constante por horas, horas o días. No se si fue ayer o ya había pasado. En un sueño, tal vez. Vos volvías (o ya estabas y yo venía). Estabas como te dejé. Hablando para atrás, con la boca escondida en la remera. Rozandote cual gato sobre mi pecho. Me pedías que te cuidara y yo no podía. No podía creer que eras el mismo. Ese mismo de ayer, ojitos.
Uf
No hay comentarios:
Publicar un comentario