lunes, 14 de octubre de 2013

Sobre la nena

Siempre quise decirle a alguien "nena".Pronunciarlo como los gatos se llaman entre ellos. NEEENAAAA. "Te quiero, nena" "Que lindo tu vestido, nena" "Tomemos el té, nena. Tomemos el té y durmamos hasta el martes"
Y mientras lo digo, mientras lo escribo, me suena a palabra que no es mía. Yo no nací con esa palabra en la bolsa. Ni nací con una nena al lado. La busco, señor (¡¿señor?!) pero no está.
Cuando tenia 13 años escuchaba esa canción de Pink Floyd. Me imaginaba a una mujer sentada. No la llamaba el enamorado. No la llamaba su nena. O era ella la nena y el otro era un imbécil que no se había dado cuenta.
En mi vida, como en la vida de muchos (me imagino) escasean las nenas. Quizás porque nena no es la palabra de nadie. Si a mi me llamas diciendo "perro" no se si voy a ir. No es mi palabra, yo tener un nombre.
La nena es como la botella. La botella que agarro y tiro al aire para atraparla. Si, la agarré 5 veces. ¡Pero la sexta! Basta una vez y la nena esta en el piso hecha pedazos. O se te enoja y a la mierda la nena.
Bueno bueno, la nena. Un lunes feriado a las 2 de la mañana le diría: te espero, nena.

Nena en elefante
dentro de un collar
¿De qué te reís?
Cada vez que me voy
resuena tu carcajada
como el ronroneo
de tus gatos nunca tuyos
Sé que te estas riendo ahora
y pensas: me va a escribir
me va a hablar

Y acá te hablo
allá te hablo
en el ronroneo te hablo
"Mi nena favorita"
Te reventaría saber
que te digo nena
y que cuando dije vestido
era ese tuyo azul
que es como tu cuerpo
de apretado
de cerrado
de todosmenosmío
Un azul muy lindo, nena

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