domingo, 17 de noviembre de 2013

No tengo árboles en la memoria. Tengo el hueco.
Árbol viejo con un hueco en la barriga. Caracoles lo circundan. Estaba (está) en el fondo del patio. Al lado de donde una noche imaginé ver un duende cuando alguien me contaba una historia de terror.
En el hueco, a mis 9 años, encontré mi diario. Mi primer amor lo metió ahí. Lo rescató mi padre. Nunca pude sacarle las marcas de los caracoles.
Me acuerdo de ese diario. No lo tengo. En la tapa había dos nenitos. Pelo rosa y pelo azul arriba de un arcoiris. Eso es, ahora que lo pienso, lo que busco todos los días. Pero no.Sólo tengo el hueco.

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